
Vivimos en un país en el que parece que el consumidor está completamente desprotegido, un país donde el gobierno no defiende los derechos y los intereses de los ciudadanos. Esto es, al menos, lo que ha ocurrido recientemente, ante las irregularidades existentes en los recibos de la luz de muchos españoles. La decisión del gobierno de convertir en mensual la factura eléctrica parece que al final, ha generado más inconvenientes que beneficios para los consumidores. Fue la solución “barata”, de Perogrullo, que encontró el gobierno socialista para hacer más llevadero el recibo de la luz, sobre todo, después de las últimas subidas promovidas por el gobierno de Zapatero.
Pues bien, lo cierto es que los recibos mensuales han deparado desagradables sorpresas para muchas familias españolas, porque las eléctricas, en vez de hacer lecturas mensuales, optan por hacer estimaciones que en muchos casos no se acercan a los consumos reales, y luego pasa lo que pasa. Nos enteremos además, que luego los usuarios que quieren reclamar, se ven obligados a utilizar teléfonos de reclamación que además son de pago, y que para ver ingresado en sus cuentas corrientes el dinero que les han cobrado de más, tienen que esperar semanas o meses, porque nadie se ha molestado en defender sus derechos. El gobierno está desaparecido, y el Ministro de Industria, también.
Es grave lo que está sucediendo, y es grave la situación de indefensión que sufren muchos consumidores ante la prepotencia con la que actúan muchas eléctricas, con la connivencia del gobierno Zapatero. Ahora solo falta que cuando Miguel Sebastián nos mande las dos bombillas de bajo consumo que nos prometió, que las envíe a portes debidos.

